Titulo:Alcira desembarca en primaria
Fecha:17-09-2001 DiarioMedico
"La concepción moderna de la política social" es el argumento utilizado por el presidente de la Generalitat valenciana, Eduardo Zaplana, para justificar su decisión de extender la gestión del Hospital de La Ribera, el modelo Alcira, al ámbito de la atención primaria en su área de salud.
El anuncio, realizado en las Cortes regionales durante el debate de política general, llega cuando La Ribera no ha cumplido aún tres años de actividad y continúa, aunque sin la estridencia del principio, siendo centro de interés del debate político sanitario.
En cierto modo, la extensión del modelo responde a una dilatada crónica de una decisión compleja, arriesgada, pero de sobra anunciada. Al poco de iniciar su actividad, responsables de Adeslas -cabeza visible de la Unión Temporal de Empresas (UTE) que gestiona el centro- y de la propia Consejería de Sanidad valenciana comenzaron a pronunciarse públicamente sobre las ventajas asistenciales que tendría la extensión del modelo a primaria.
Sin embargo, el fragor del debate político terminó por desaconsejar estos comentarios. Ahora, casi sin previo aviso, Zaplana recupera el proyecto para hacerlo realidad.
Condiciones
Habrá que aguardar a conocer más detalles de la operación -la Consejería de Sanidad ha declinado comentar el anuncio y ha remitido a las palabras del presidente-, pero es lógico pensar en la clonación del modelo de La Ribera: pago capitativo, incentivos para todos, formación continuada, historia clínica única para el área y convivencia de personal estatutario y laboral.
Respecto a la primera de las características, parece necesario que la Generalitat fije una nueva prima para el pago de la atención primaria de los habitantes del área 10, que se sume a las 34.000 pesetas que ya recibe la UTE por la asistencia especializada de cada paciente. Igualmente, habrá que determinar los criterios de facturación, cuando la atención se realice a pacientes desplazados (de otras áreas de salud).
Lo cierto es que La Ribera podrá uniformar sus criterios de gestión y de asistencia con una primaria que hasta ahora seguía procediendo como el resto del sistema valenciano, pese a los esfuerzos por que las comisiones paritarias primaria-especializada trataran de limar asperezas y buscar vías de encuentro.
No ha sido el único anuncio de postín formulado por Zaplana en un debate que ha reservado a la sanidad un importante capítulo. El presidente también ha anunciado que la inminente ley de ordenación sanitaria -una norma que acumula un importante y retraso y que sitúa a la Comunidad Valenciana como una de las pocas regiones que aún carece de ella- incluirá la garantía de demora en la asistencia.
Ir más lejos
Siguiendo los pasos de Andalucía, que quiere presentar el decreto en este mes, la Comunidad Valenciana irá un poco más lejos al fijar intervalos máximos de realización no sólo para las operaciones sino también para las pruebas diagnósticas y tratamientos ambulatorios.
Otros contenidos de la futura norma destacados en su discurso por Zaplana aluden a "la libre elección de médico y centro para estimular la competencia y mejorar la calidad; la creación de un organismo público que acreditará la calidad de los servicios sanitarios, y la suscripción de planes de gestión específicos con cada centro, como estímulo y compromiso de eficacia y eficiencia".
Pasando de puntillas por la última crisis sanitaria, desatada a raíz de las muertes de varios pacientes que recibían tratamientos de hemodiálisis ("es absurdo, cínico e irresponsable citar algunos casos desgraciados, a los que hemos respondido con prontitud y eficacia, para definir la actual situación de la sanidad"), Zaplana se centró en destacar los resultados asistenciales del último quinquenio y la construcción del nuevo La Fe.