Titulo:Los médicos insisten en que deben aumentar los recursos en AP
Fecha:03-07-2001 Diario Médico
De izda. a dcha., José Sanfélix, Josep Casajuana, Carmen Casalderey y Carlos Momparler.
Carlos Momparler, director médico del Area 8 de la Generalitat Valenciana, que ha ofrecido el punto de vista de la Administración, aunque no ha concretado la postura oficial en cuanto a la viabilidad de los 10 minutos, ha manifestado que "un médico de familia cada 1.500-1.600 personas con porcentaje menor al 25 por ciento de pensionistas sería una realidad y un objetivo viable".
Los datos del Sistema de Información para Gestión de Atención Primaria en la Comunidad Valenciana que ha ofrecido Momparler reflejan que la presión asistencial media está en 45 pacientes por médico y día, con un porcentaje de derivación a especialistas del 5,6 por ciento y con 6,6 minutos por paciente.
Josep Casajuana, director del área básica de salud de Barcelona, ha señalado que "los 10 minutos es un objetivo viable y además justo e imprescindible". En su opinión, hay dos fórmulas para lograr este objetivo: mejorar la organización o aumentar los recursos. Según él, un 20 por ciento de pacientes genera el 80 por ciento de las visitas que quieren ver a su médico habitual, mientras que un 80 por ciento de pacientes genera un 20 por ciento de visitas que quieren ver a un médico del centro, cuanto antes y durante el mayor tiempo posible.
"Estamos organizados para atender a la minoría", pero ha añadido que es factible organizar las unidades básicas de otras formas. En cuanto al tiempo, "son los políticos los que deben establecerlo porque significa asignar recursos. La Administración tiene la mayor responsabilidad, aunque con frecuencia no tiene clara su misión". Según Casajuana, esto es debido a que existen demasiados gestores de números y faltan gestores de valores.
José Sanfélix, médico de familia del centro de salud Nazaret, de Valencia, ha señalado que "es necesario cambiar el escenario de la primaria".
Un escenario que, según Sanfélix, está marcado, entre otros, por una serie de puntos débiles que la Administración no ha sabido solucionar, como la excesiva población asignada, el nulo desarrollo de la carrera profesional o la incorporación lenta y poco adecuada de la informática