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Titulo:"El despertar"

Fecha:Octubre 2000

Autor:Rafael de Pablo Gonzalez Representante de la plataforma 10 minutos en Zaragoza


   Después de la euforia inicial que supuso la reforma sanitaria, con la creación de numerosos centros de salud con buenas instalaciones y una razonable relación entre número de pacientes y número de médicos, venimos asistiendo desde hace unos años a un deterioro progresivo y notable de las condiciones en las que debemos desarrollar nuestro trabajo.

  Cada vez los requerimientos de la población son mayores, por diferentes circunstancias, como el envejecimiento de la población, mayores expectativas de calidad de vida, nuevos avances tecnológicos, etc., a lo que la administración responde con restricción de los recursos disponibles, aumento de funciones y presión creciente en los objetivos a alcanzar, cupos máximos inasumibles, aumento de población a asistir sin incremento de plantilla , llegando a situaciones difíciles de sostener que rozan el despropósito, dando la sensación de que cada vez nos van a pedir más y a dar menos.

  Vemos, además, que el peso presupuestario, la importancia que se le da a la atención primaria, cada vez es menor, teniendo menos papel en la esfera política. Y los escasos incrementos presupuestarios que puedan llegar se derivan hacia prioridades de escaso o nulo impacto en la realidad asistencial: TAIR, hipertrofia de equipos directivos y su corte de asesores, políticas de control administrativo, ....

  El resultado es que en los últimos años la desilusión y la frustración se extienden como una sombra entre los médicos de a pie, siendo cada vez más frecuentes en las reuniones de café o de equipo, las quejas, los comentarios escépticos, las actitudes negativas, el “pasotismo”, con una sensación de impotencia agravada por la indiferencia institucional hacia los problemas reales que rodean la actividad asistencial. Asoman por doquier síntomas del “bournot”, del “estar quemado”, en unos de forma incipiente, en otros con toda su intensidad, bordeando lo irreversible.

   A pesar de las protestas y del malestar generalizado, hemos ido firmando sistemáticamente los contratos programa, aceptamos entrar en el mundo “virtual” de la evaluación de cartera de servicios, colaboramos en la gestión de los recortes presupuestarios, nos convertimos en “negreros” de los compañeros que realizan sustituciones y refuerzos, entramos al juego de incentivos ligados al puro y duro recorte del gasto farmaceútico, .... Renunciamos a la protesta por dejadez, por la posible pérdida de unas pequeñas prebendas, por el hastío del “que más da”, y nos vamos olvidando de nuestra dignidad profesional.

  Y es que el problema principal no es el aumento importante de los requerimientos de la población, ni las impresentables propuestas de la administración, el principal problema está en nosotros, con nuestra secular incapacidad para organizarnos, para reclamar y defender unas condiciones de trabajo que posibiliten una labor asistencial digna, no sólo como derecho sino también como obligación, ya que el que calla otorga y el silencio nos hace cómplices de la pobre oferta asistencial que reciben nuestros pacientes y del deterioro de las condiciones laborales de unos y otros, propietarios y sustitutos.

  Eso sí, nuestras sociedades científicas han montado magníficos congresos que prestigian nuestra especialidad de medicina de familia, y sus grupos de expertos avalan recomendaciones de buena práctica clínica de irreprochable factura. ¿ Pero donde están esas sociedades científicas cuando de forma constante y progresiva se deterioran las condiciones en que deben desarrollar su actividad los médicos de familia ? ¿ No nos estaremos perdiendo en mantener una buena apariencia mientras dejamos que lo básico, como son unas condiciones para poder ejercer nuestra especialidad con dignidad, aparezca cada vez más como algo inalcanzable ? ¿ De qué sirve formarse bien si luego esa formación no puede llevarse a la práctica por una presión asistencial desbordante ?

  Desde hace unos meses un puñado de compañeros nos hemos lanzado a recoger de forma organizada esas quejas y sacarlas del contexto anónimo y aislado del centro de salud, intentando que lleguen lo más lejos posible, ya que si no llega la queja, todo parere estar bien, todos parecemos conformes con los mensajes triunfalistas de unos y otros. YA VALE, alguien tendrá que decir QUE ASI NO PODEMOS SEGUIR.

  Hace un año, en Aragón nos unimos las tres sociedades científicas (SAMFYC, SAMERGEN, SAMG), el Sindicato Médico de Aragón, el Colegio de Médicos de Zaragoza y la coordinadora de EAP, para reivindicar la mejora de la atención primaria. Se elaboró un decálogo de reivindicaciones, se propuso la NO firma del contrato de gestión de 2000 (lo que fue apoyado por más del 80 % de los médicos), se dio difusión a la iniciativa a través de varias ruedas de prensa, se organizó una campaña de información a la población bajo el lema “10 minutos, que menos”, se mandó información al resto del país, ....

  A nivel nacional, se creó un grupo de trabajo entre sindicato médico (CESM) y sociedades científicas (SEMFYC, SEMERGEN) para la elaboración de un documento de consenso que fije las condiciones adecuadas para prestar una asistencia de calidad; este documento se presentó a la Administración y a los medios de comunicación el pasado mes de junio. Desde otras autonomías (Andalucía, Valencia, Cataluña, Madrid) surgen reivindicaciones similares.

  ¿ No va siendo hora de que nos unamos todos, si estamos pidiendo lo mismo ? En el congreso de Gijón presentamos la PLATAFORMA 10 MINUTOS, que pretende aglutinar y coordinar iniciativas, sensibilizar a las cúpulas dirigentes de nuestras organizaciones profesionales, hacer que se oiga la voz de los médicos de a pie.

  No podemos perder esta oportunidad, no podemos dejar que nuestro individualismo, nuestra pasividad o los pequeños intereses de grupo frustren esta iniciativa. ¿ Tendremos muchas más oportunidades ?. Y, si la cosa no cambia, ¿cómo estaremos dentro de 5 años ?, ¿ y de 10 ?.

  Mantengamos la ilusión, la voluntad y el coraje de cambiar las cosas y no nos engañemos, no echemos la culpa a los demás; si no hacemos nada, seremos co-responsables de la degradación progresiva de la medicina de familia .

  Rafael de Pablo Gónzalez

  Representante de la Plataforma 10 MINUTOS de Aragón

  Miembro de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria

   Delegado sindical del Sindicato Médico de Aragón


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