¿ Cual es la etiología del Burnout ?
Síndrome de Burnout
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Burnout
   La atención al paciente es la primera causa de estrés, asi como la satisfacción laboral. El sufrimiento o estrés interpersonal del profesional se origina por la identificación con la angustia del enfermo y de sus familiares, por la reactivación de sus conflictos propios y la frustación de sus perspectivas diagnósticos-terapéuticas con respecto al padecimiento del enfermo

La edad aunque parece no influir en la aparición del síndrome se considera que puede existir un periodo de sensibilización debido a que habría unos años en los que el profesional sería especialmente vulnerable a éste, siendo estos los primeros añoos de carrera profesional dado que sería el periodo en el que se produce la transición de las expectativas idealistas hacia la practica cotidiana, aprendiándose en este tiempo que tanto las recompensas personales, profesionales y económicas, no son ni las prometidas ni esperada.

Según el sexo seria principalmente las mujeres el grupo más vulnerable, quizá en este caso de los sanitarios por razones diferentes como podríaan ser la doble carga de trabajo que conlleva la practica profesional y la tarea familiar así como la elección de determinadas especialidades profesionales que prolongarían el rol de mujer.

El estado civil, aunque se ha asociado el Síndrome más con las personas que no tienen pareja estable, tampoco hay un acuerdo unánime; parece que las personas solteras tienen mayor cansancio emocional, menor realización personal y mayor despersonalización, que aquellas otras que o bien están casadas o conviven con parejas estables En este mismo orden la existencia o no de hijos hace que estas personas puedan ser más resistentes al síndrome, debido a la tendencia generalmente encontrada en los padres, a ser personas más maduras y estables, y la implicación con la familia y los hijos hace que tengan mayor capacidad para afrontar problemas personales y conflictos emocionales; y ser mas realistas con la ayuda del apoyo familiar.

La turnicidad laboral y el horario laboral de estos profesionales pueden conllevar para algunos autores la presencia del síndrome aunque tampoco existe unanimidad en este criterio; siendo en enfermería donde esta influencia es mayor

Sobre la antiguedad profesional tampoco existe un acuerdo. Algunos autores encuentran una relación positiva con el síndrome manifestada en dos periodos, correspondientes a los dos primeros años de carrera profesional y los mayores de 10 años de experiencia, como los momentos en los que se produce un menor nivel de asociación con el síndrome. Naisberg y Fenning encuentran una relación inversa debido a que los sujetos que más Burnout experimentan acabarían por abandonar su profesión, por lo que los profesionales con más añoos en su trabajo serian los que menos Burnout presentaron y por ello siguen presentes.

Es conocida la relación entre Burnout y sobrecarga laboral en los profesionales asistenciales, de manera que este factor produciría una disminución de la calidad de las prestaciones ofrecidas por estos trabajadores, tanto cualitativa como cuantitativamente . Sin embargo no parece existir una clara relación entre el número de horas de contacto con los pacientes y la aparición de Burnout, si bien si es referida por otros autores.

También el salario ha sido invocado como otro factor que afectaría al desarrollo de Burnout en estos profesionales, aunque no queda claro en la literatura

Siguiendo a Rafael de Pablo podemos distinguir los siguiente nucleos etiológicos:

1. EL FACTOR PERSONAL
Características del médico en particular
2. FACTOR PROFESIONAL
Características específicas de la atención primaria
3. FACTOR EMPRESARIAL
Características de los objetivos , organización que se establecen y de los recursos disponibles.

1. EL FACTOR PERSONAL

Hasta que punto hay un desajusté entre nuestras expectativas y la realidad cotidiana y cual es el grado de adaptación entre esta y aquellas.
Cuando estábamos en la facultad, teníamos unas expectativas sobre que queríamos conseguir en la profesión.
Básicamente teníamos tres tipos de expectativas.
1. Expectativas altruistas: poder ayudar a los que sufren.
2. Expectativas profesionales: ser un profesional competente y ser considerado como tal.
3. Expectativas sociales: Tener un prestigio social y buenos ingresos económicos.
Creo que podía ser interesante analizar brevemente estas expectativas par entender algo mejor la prevalencia del burnout:

Expectativas altruistas:
A priori , cuando comentamos nuestro papel como personas que de forma desinteresada ayudan a la persona que sufre , como única recompensa el gozo de su alivio, pocos lo negarían.
También sería difícilmente discutible a priori, el acompañamiento a las cualidades técnicas, de valores como empatia , ternura, delicadeza, tolerancia ,flexibilidad, respeto... en definitiva de humanismo.
Pero estos valores con frecuencia de forma sutil y no tal sutil entran en dilema con los requerimientos que actualmente se nos exige.
Primero es difícil mantener un equilibrio maduro, entre los aspectos positivos de estas expectativas y sus aspectos neuróticos. No es difícil pasar la barrera de la empatia al paternalismo , del humanismo a la dependencia patológica, de la responsabilidad al perfeccionismo fóbico.
Actualmente se priman de forma intensa el registro de los aspectos técnicos, el ahorro económico, que son plausibles, pero según mi opinión tal como se plantean, con frecuencia entran en colisión con los aspectos humanos. Se observa con frecuencia la peyorización de estos valores, con frases como paternalista, fomento de dependencia , falta de control de la demanda.... .Es frecuente observar que aquellos médicos que priman sus aspectos humanos, se cargan de pacientes ,que a demás suelen venirle de los médicos que lo priman menos ( los pacientes lo tiene mas claro y si que los valoran) , lo que hace que con frecuencia sus registros y ahorros sean menores y a la larga sean penalizados por ello .Parecería pues que el sistema no favorecía estos aspectos humanos , lo que hace caer al profesional en frecuentes contradicciones.

Expectativas profesionales
Sentirse competente:
Este sentimiento se fundamenta en el binomio.
Saber lo que hay que hacer
y poderlo hacer

EL SABER: La formación

La atención primaria es amplísima “ todo lo humano nos interesa”, la oferta informativa es muy amplia pero quizás poco organizada y en la mayoría de las ocasiones fuera de la jornada laboral , esto supone una ampliación encubierta de la jornada y tener que escoger con entre la familia y la profesión, haciéndote sentir culpable hagas lo que hagas.

EL PODERLO HACER: las condiciones laborales
“ somos lo que hacemos diariamente”
Es frecuente que la alta presión asistencial y la burocratización de las consultas, nos impidan aplicar plenamente lo aprendido , con lo que se acaba perdiendo , lo que hace que nos vayamos descapitalizando profesionalmente, reduciendo nuestra capacidad resolutiva y se vea acompañado de una importante frustración y sentimiento de minusvalía.

Expectativas sociales
No hace muchos años el médico era considerado como un profesional de prestigio con una alta consideración social y un importante estatus económico.

Actualmente raro es el día, que no sale en la prensa una noticia de negligencia medica , que nos hace sentir en permanente acoso, con noticias sobre importantes logros médicos que hacen que cotidianamente se nos exijan milagros terapéuticos y muchos profesionales no sanitarios medianamente cualificados supera con creces nuestros ingresos, con una menos responsabilidad. Esto da con frecuencia una sensación de importante “ tomadura de pelo “ con la consiguiente desilusión .La administración nos responsabiliza del aumento del gasto y los usuarios exigen mas al sistema a través de nosotros.¡ no gaste!, ¡ cúreme!¡ no cometa errores!

Con frecuencia nos sentimos perseguidos y mal tratados socialmente.

2. FACTOR PROFESIONAL

“ Características de la atención primaria”
Trato directo y continuado con los pacientes y sus familias:
“ El goteo emocional”
Mayor proximidad al sufrimiento cotidiano.
Mayor implicación emocional.
Familiaridad. Difícil mantener la distancia terapéutica.

Gran variabilidad e incertidumbre diagnostica:
Solapamiento de lo orgánico y lo funcional.
Síntomas inicialmente vagos de enfermedades potencialmente graves.
Paso frecuente de rutinas a dramas.

Campo de actuación muy amplio.
“ todo lo humano nos interesa”
Es fácil tener lagunas de conocimientos.
Puede haber situaciones que no sepamos controlar.

Derivación frecuente al especialista.
“ es fácil considerarse o ser considerado de segunda fila”
Por falta de competencia o de capacidad.
Por una presión asistencial alta.
Excesiva burocratización de nuestras consultas.
“ de gestores del sistema a secretarios del mismo”
La excesiva burocracia nos descapitaliza profesionalmente
disminuyendo nuestra capacidad resolutiva.
Las altas expectativas que se formaron con la reforma de la atención primaria y la creación de los centros de salud, están creando un importante grado de frustración al no verse cumplidas en un grado adecuado.

Dado el aspecto integral de nuestra especialidad, hace que constantemente tengamos que defender su sentido y sus competencias

Por lo que Estamos en permanente encrucijada de definir nuestro papel en el sistema sanitario


3.FACTORES ORGANIZATIVOS EMPRESARIALES

Presión asistencial excesiva Provoca agobios, escaso tiempo de dedicación al paciente y aumento de posibilidad de cometer errores.
Falta de una limitación máxima de la agenda asistencial , tanto en consulta de demanda como en avios a domicilio . No sabes como vas ha terminar el día ni que te vas a encontra
Posibilidad de que se intercalen urgencias no previstas .
Todo esto lleva a una sensación de trabajo en cadena “ lo que te echen” con la consiguiente falta de control sobre tu trabajo( importante fuente de estrés )

Burocratización excesiva

Sin un apoyo especifico de un personal auxiliar
Derivación de burocracia desde la especializada( nosotros les mandamos enfermos que deberíamos atender nosotros, y ellos nos mandan papeles que ellos deberían rellenar).
Estamos perdiendo el tiempo en labores burocráticas, que se nos debería auxiliar y se nos quita este tiempo para resolver problemas a los pacientes, teniendo la sensación de habernos convertidos en los secretarios del sistema ( es decir profesionales de segunda).

Escaso trabajo real de equipo

Después de 15 años todavía sigue sin haber una definición clara ( normatizada) entre los diferentes estamentos no médicos, con lo que al final lo que no se hace, lo tiene que hacer el médico .Este tema ha creado y sigue creando importantes tensiones y gasto intensos de energía, por dejar al voluntarismo y a las buenas intenciones de los componentes del equipo, la solución del reparto de responsabilidades .Es probable que en algunos equipos por la sintonía personal de sus componentes y otras circunstancias, se haya conseguido , pero esta situación es muy frágil e inestable rompiéndose con facilidad al menor conflicto o por el recambio lógico de las personas a lo largo del tiempo.
En equipos muy grandes es fácil que se creen subgrupos , así como también es fácil que se creen subgrupos por horarios creando diferentes corrientes de opinión.
La excesiva presión asistencial no permite la existencia de espacios informales de contacto ( comienzos de jornada, desayuno, final de jornada) entre los componentes del equipo, que fomenten “ una buena atmósfera de grupo”
Todo esto hace que no se tenga un objetivo común, sino múltiples objetivos , con frecuencia enfrentados, lo que provoca discusiones estériles y muy desgastantes , fomentando la competitividad insana ,en lugar de la colaboración para conseguir un objetivo común ( misión fundamental de un equipo de trabajo).

Secular descoordinación con los especialistas

“ Enemistad por desconocimiento”
Desde siempre , no existen espacios comunes de contacto dentro de la jornada laboral tanto de primaria como de especializada, lo que provoca con frecuencia plantearse diferentes objetivos y formas de trabajar, con el consiguiente conflicto en las formas y en los intereses.

Falta de sintonía con las Gerencias

“ Dialogo de sordos”
No hay un acercamiento y sintonía en los objetivos, que resultan ajenos. Parece haber un problema de comunicación.
La evaluación no consigue su principal objetivo , que es la búsqueda de oportunidades de mejora de la calidad asistencial y aportar al profesional ideas y herramientas para la mejora en su quehacer.

Una definición de situación estresante sería aquella que se percibe como indeseable , impredecible e incontrolable.


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